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Aclaración.

Este blog no hara más entradas.
Hace tiempo que puse el enlace de continuación.
Por lo mismo los comentarios estan moderados.
No porque no los pueda publicar, ya que no tengo nada que ganar o perder. Ni siquiera con los anónimos.
Las entradas realizadas siempre son publicadas , no por que me dedique a mirar las vidas privadas, sino por el contenido expuesto me pueda parecer interesante y de un aprendizaje particular.
El contenido finalizó con la marcha de Sai Baba, maestro Espiritual al cual mi corazón, está completamente agradecida.
Si alguien se molesta por el contenido de Espirit desde aquí mis disculpas mas sinceras.
Gracias.
Paz Y Amor a todos los corazones.
Namasté.
Spirit.
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sábado, 20 de marzo de 2010

OTRA VISIÓN DEL SER HUMNAO ES POSIBLE




Un nuevo paradigma o visión del mundo está entrando e emergiendo en la consciencia humana. Una visión global de la Humanidad. No hay fronteras. El intercambio de culturas. El contacto de civilizaciones. El diálogo de religiones. La facilidad de comunicaciones- la rapidez de la información. La crítica al sistema único económico financiero. La inutilidad de las guerras. Las aportaciones de las ciencias en todo ámbito. Las nuevas costumbres en las nuevas generaciones de un muy mal llamado la sociedad del bienestar. Las crisis de las escalas de valores tradiciones; no de valores sino de axiologías. Esto y mucho más, nos ha le lado a un nuevo nivel de consciencia. A una nueva mirada desde el ser humano sobre él y en el mismo.
No pertenece en absoluto esta nueva mirada o visión a las ideologías religiosas o laicas. Ideologías construidas en creencias cerradas, como las llamo, ante las creencias abiertas. Cerradas porque el ser humano no las puede tocar, criticar, cambiar o reformular. Estas ideologías son alienantes. . .
Es preciso ir con una capacidad generadora, creativa, innovadora, tecnológica de acuerdo con las informaciones que nos dan todas las ciencias. Las ciencias en un diálogo interdisciplinar, y al mismo tiempo, transdisciplinar. Donde la Sabiduría de las Tradiciones profundas de la vivencia del ser humano, de cualquier cultura, hecha realidad o carne en muchos seres humanos, indica, ayuda, orienta, confirma esta dimensión de calidad
humana profunda, que es totalmente gratuita, pero al mismo tiempo necesaria para devenir y ser ya ahora un ser humano integrado. Es cierto, por otra parte, que toda esa nueva visión o mirada al ser humano no la facilitarán las jerarquías de cualquier estamento, sea económico, político, eclesiástico o religioso. Desde aquí, la jerarquía o el alto standing llevado por la angustia o el miedo al cambio les emerge unes defensas feroces no en defensa de la Tradición o del Ser Humano (en mayúscula) sino del poder (en minúscula) como del placer de estar por sobre los otros no en una actitud de servicio sino de dominio. A un nivel paranoico o sentirse perseguido por los fantasmas de los adversarios que no existen, sino en la propia fantasía del que sustenta el poder.
Por lo tanto, la nueva visión será llevada a término desde abajo, desde
e
l ser humano en concreto que anhela ser íntegramente el mismo y profundizar-se desde su metro cuadrado de realidad. Donde reine la serenidad interior, el respeto a sí mismo y al otro con el trabajo bien realizado y la armonía de la mente. El silencio total de su ego, absorbido por el ruido de la dimensión de las necesidades. Necesidades que se tiene que cultivar, alimentar, nutrir, pero de acuerdo con la sabiduría de las normas que emanan de la misma naturaleza. Pero el ego puede poner muchas dificultades por sentirse hinchado de sí mismo y no saber que su base verdadera, su soporte auténtico, su propia identidad, no es el mismo sino de dimensión de profundidad que él tiene y tiene que descubrir para conectar con la gratuidad de la propia vida. Esta dimensión necesaria, pero gratuita, es la calidad humana profunda o la interioridad de toda persona.
Es preciso el maestro interior a través del silencio profundo. Silencio que permite constatar la conexión con esta profundidad humana que no tiene nombre, pero “es”. Es buscar o encontrar en el camino de la vida aquellas personas que la viven, la sienten, la comunican. Y saber leer aquellos textos humanos serios que nos han transmitido y nos transmiten Maestros como Confucio, Buda, Jesús, Bahá’u’lláh, Tagore, Castaneda, Lao Tse, los Padres del desierto, Ibn Arabi y tantos otros como también los seres humanos de nuestra época, del siglo XXI.
Pero al mismo tiempo no es preciso despreciar ni castigar ni flagelar la dimensión de las necesidades. Por lo tanto, es preciso tener en cuenta la psicología profunda y la transpersonal como nuestra corporalidad ya que son las dimensiones a través de las cuales veremos y viviremos la calidad humana profunda o la interioridad que transita,
Envuelve, ilumina todo el ser humano. Hay un doble acceso a la realidad humana. Y los dos son precisos para ser e ir transformándose para poder llegar a la profundidad. Una profundidad donde la sensación, el sentimiento, el pensamiento están, pero no son. Ellos forman el estar, el cual ha de permitir emerger, porque ya está, el Ser.
La contraportada del diario La Vanguardia del 27 de febrero decía así: ¿Dios?
Lo que importa es el potencial de cada persona, al margen de sus creencias. O la del 4 de marzo: “La capacidad de pensar y repensar nos hace humanos como el valor de decir el que se piensa, libres. O la del 6 de marzo: Tengo creencias espirituales, pero creo que nosotros no sabemos y no podemos saber.
Cito estas personas ya que desde lo concreto avanzaremos. Las personas que caminan así existen. Cada lector como lectora tiene que pronunciarse consigo mismo/a.
No tanto qué es, cómo es, sino quién es. Trabajo, faena, búsqueda. Exploración e indagación a lo largo de toda la vida, que permite caminar en el bienser por encima del bienestar. Esta podría ser la nueva visión o la nueva mirada del Ser Humano, que en el fondo no es nueva sino antigua. Pero ahora está al alcance de todo aquel que anhela serlo. Así como todo ser humano tiene la posibilidad de apreciar la música, la poesía, la belleza, la verdad.
Quisiera concluir mi último artículo en el diario digital del Maresme pensando en un cuadro que he contemplado a lo largo de muchos años. El desierto con dunas. Dos dunas del desierto. Una en la noche oscura y la otra de día, iluminada por el sol La de la noche es la de la dimensión necesaria de necesidades y la del día la de la dimensión necesaria de gratuidad. Las dos contemplaciones son necesarias para un ser humano integrado. No hay división. Día y noche es un todo. Todo es aquí-y-ahora. En las coordenadas de espacio y tiempo, y más allá de estas coordenadas: Los diferentes niveles de expansión de la consciencia. El nuevo paradigma.

lunes, 1 de marzo de 2010

La fe baha´í o la fe i confiança humanes






















LA FE BAHÁ’Í o LA FE I CONFIANÇA HUMANES

A l’inici del segle XX era normal a nivell universitari de La Sorbonne a París, considerar-se ateu puix que això era més prestigiós en el món intel•lectual. . Era , per tant, una característica del món de la cultura. Segons Raïssa Maritain hi mancava un aire fresc profund.
A meitat del segle XX, la nota d’intel•lectualitat era ser agnòstic. Ni la negació ni l’afirmació de Déu des de la raó intel•lectualista com a explicació de totalitat.
A inicis del nostre segle actual, el XXI, sembla privar la indiferència. Serà la persona lectora que pugui per si mateixa constatar quin és l’ambient o l’oxigen que la nostra cultura, bàsicament l’anomenada occidental que situem al nord geogràfic de l’hemisferi, aporta ja al final de la primera dècada d’aquest segle tan esperat com inesperat.
Es recorda una frase, si més no, aplicada a André Malraux (1909-1976) que al 1976 va dir, per bé que ell no s’hi identificava: “El segle XXI serà religiós o no”. Frase que un altre pensador europeu religiós, Karl Rahner (1904-1984), va expressar: “El segle XXI serà místic o no”.Sigui o no així, no treu que juntament amb aquesta actitud, n’hi hagi d’altres.
Ara bé, m’atreveixo a dir ni afirmació ni negació amb paraules sobre l’Absolut puix que parlar-ne és,. en el fons, parlar de l’ésser humà. Projeccions de la interioritat humana. Col•locar els aspectes bons profunds de l’ésser humà a fora. L’aspecte més profund no és individualitat sinó Totalitat., que no té paraules.
Per tant, el parlar resulta sempre fàcil. Discurs plens de paraules ressonants, de promeses, de projectes i amb un llarg etcètera. Cal aquests dies veure els discursos de la premsa de qualsevol cultura o estat. Les paraules se les emporta el vent...els fets van per altra banda.
Reprenem la paraula de Malraux o Rahner “místic”, que de bell antuvi, l’entenc com a coherència, de paraula i acció. Evitar la divisió, l’escissió, l’esquizofrènia.
Tota persona que es preocupa seriosament a nivell vital, existencial, de tenir en compte la dignitat de l’ésser humà per el que és, en podem dir místic .
I aleshores tenen sentit les paraules de Simone Weil (1909-1943): Sabrem qui viu a Déu en com parla dels homes.
Avui dia es parteix de l’experiència junt amb el compromís ètic. L’ètica és la transparència de vivència humana, viscuda a fons.
En aquest sentit, no és la meva intenció parlar dels bahais, sinó esmentar-los perquè em donen peu a una reflexió que cal tenir en compte a l’inici de la segona dècada del segle XXI.
La fe Bahá’í (contemplada per Bahá’u’lláh, 1817-1892) està esdevenint una de les religions mundials o universals en el segle XXI. Pel moment, més de cinc milions de persones esteses per totes les nacions, ètnies i classes socials.
Vaig tenir l’ocasió, a finals de gener d’enguany, participar en una reunió de bahais per tal d’explicar-nos la situació dels seus seguidors a Iran. Allà pateixen autèntica persecució. Tenen, avui dia, judicis penals per no considerar-se ni islamistes ni d’altres religions contemplades oficialment, sinó de la nova fe o religió; molts bahais són empresonats i condemnats a mort. Autèntica persecució només per tenir fe en l’home d’acord amb la revelació que Bahá’u’lláh exposa i supera les altres. Vaig viure una reunió de respecte, d’estimació, de preocupació per tots aquells que intenten no quedar-se en paraules sinó viure d’acord amb unes creences obertes.
El llenguatge religiós d’aquestes persones és admirable puix que no dóna paraules buides, sinó que són expressió de la seva vida i del respecte a la diversitat dels altres com ho fan tots els nuclis vitals de tota religió, que és nucli únic de totalitat.
Doncs bé, si treballem o pensem en la paraula fe, sinònima de confiança, tot ésser humà en néixer només pot créixer i desenvolupar-se si té fe o confiança en aquells que l’envolten i l’han embolcallat. La confiança es rep i es viu per osmosi.
La confiança o la fe és intrínseca a l’estat mental o existencial de l’ésser humà. Si no n`hi ha , no hi ha ni creixement individual ni familiar ni comunitari. Tot és romandre, aleshores, en etapes primerenques de destrucció, corrupció, enveja, venjança i mort.
Ara bé, aquesta confiança s’ha de sustentar en la pregonesa que l’ésser humà viu i n’ha de ser conscient. Una profunditat que és un nivell de consciència subtil que cal cultivar, conrear, educar, elevar junt amb el silenci parlant. Tothom hi neix, però tothom l’ha de cercar després Una dimensió necessària, però de gratuïtat en l’existència de l’Esser Humà.
La fe o la confiança és terriblement humana, fortament humana, indispensablement humana. Ara bé, cal treballar-la contra tempestes. Anar contra corrent.
La psicologia transpersonal (més enllà de la persona però a través de la persona), que partint de la situació prepersonal, passant per la personal, ens porta més enllà de l’ego conscient, identificat amb si mateix com a totalitat, per tal de poder percebre, copsar, sentir aquesta realitat vital que tot ésser humà ha de poder viure per a desenvolupar-se integrament.
Aquesta, m’atreveixo a dir, és la nova situació d’un paradigma nou, on la universalitat o globalització no pot se presentada per sistemes de creences religioses fruit del temps i de la història sinó per una nova confiança en l’Esser Humà, partint del seu propi i autèntic coneixement però no de superfície, sinó de profunditat. Realitat no nova sinó alhora tan vella com la Història de la Humanitat.
No en va Freud (1856-1939) va expressar per escrit a l’agost del 1938:Mística, l’obscura percepció fora de l’àmbit del jo i de l’allò”. Certament són termes psicoanalítics que ens reenvien més enllà del món conscient i inconscient. Tema que des de la psicoanàlisi en diàleg amb les místiques diverses s’expressa en el nou llibre “Religión y psicoanàlisis en el siglo XXI. Confrontación o colaboración” (Herder, 2010). Estem trobant-nos davant de tota una nova antropologia que en ser integral té en consideració totes les dimensions imprescindibles que l’ésser humà té.
Vivència que es pot fer des la fe bahaí, des de la bona nova d’un Jesús de Natzaret, des de Confuci o un Buda perquè tots han volgut beure i veure la pregonesa sincera de tot ésser humà. Una unió o fusió amb la Totalitat, l’Absolut que no té paraula ni nom, però no confusió que seria psicòtic o de bojos.
L’ateisme o teisme, l’agnosticisme o gnosticisme, la indiferència si no tenen en compte la totalitat real i concreta de la dignitat humana portaran a exclusions, a fanatismes, a fonamentalisme, a inclusismes, tal com ho porta tota visió parcial de la realitat humana. O no és el que ha portat la crisi econòmica, que no és tal sinó per no tenir en compte l’autèntica i vera globalització?
O l’ésser humà té en compte la seva profunditat i així tindrà en compte la dignitat de tot ésser humà, o continuarà sent un depredador dur i venjatiu vers la destrucció del planeta. Tot ésser humà té la possibilitat de viure la qualitat humana profunda. I aquesta profunditat no se suporta quan esdevé instància crítica com la fe dels Bahais.



LA FE BAHÁ’Í O LA FE Y CONFIANZA HUMANAS

A principios del siglo XX era normal a nivel universitario de la Sorbonne, París, considerarse ateo ya que eso era de más prestigioso en el mundo intelectual. Era, por lo tanto, una característica del mundo de la cultura. Según Raïssa Maritain faltaba un aire fresco profundo.

A mitades del siglo XX, la nota de intelectualidad era ser agnóstico. Ni la negación ni la afirmación de Díos desde la razón intelectualista como explicación de la totalidad.

A inicios de nuestro siglo actual, el XXI, parece primar la indiferencia. Será la persona lectora que pueda por sí misma constatar cuál es el ambiente o el oxígeno que nuestra cultura, básicamente la llamada occidental que situamos al norte geográfico del hemisferio, aporta ya al final de la primera década de este siglo tan esperado como inesperado.

Se recuerda una frase, al menos, aplicada a André Malraux (1909-1976) que en el 1976 dijo aunque él no se identificaba: El siglo XXI será religioso o no”. Frase que otro pensador europeo religioso, Karl Rahner ( 1904-1984) expresó: “El siglo XXI será místico o no”. Sea o no así, no quita que juntamente con esta actitud haya otras.

Ahora bien, me atrevo a decir ni afirmación ni negación con palabras sobre el Absoluto ya que hablar de Él es en el fondo hablar del ser humano. Proyecciones de la interioridad humana. Colocar los aspectos más profundos del ser humano fuera. El aspecto más profundo no es individualidad sino Totalidad, que no tiene palabras.

Por lo tanto, hablar resulta siempre fácil. Discursos llenos de palabras rimbombantes, de promesas, de proyectos y un largo etcétera. Sólo es preciso ver los discursos de la prensa de cualquier cultura o estado. Las palabras se las lleva el viento, los hechos van por otro lado.

Retomemos la palabra de Malraux o Rahner místico” que, de entrada, la comprendo como coherencia, de palabra y acción. Evitar la escisión, la esquizofrenia. Toda persona que se preocupa seriamente a nivel vital, existencial, de tener en cuenta la dignidad del ser humano por lo que es, le podemos llamar místico.

Y entonces tienen sentido las palabras de Simona Weil (1909-1943) “Sabremos quién vive a Dios en cómo habla de los hombres”.

Hoy en día se parte de la experiencia junto con el compromiso ético. La ética es la transparencia de vivencia humana, vivida a fondo. En este sentido no es mi intención hablar de los bahais, sino citarlos porque me da pie a una reflexión que es preciso tener en cuenta al inicio de la segunda década del siglo XXI.

La fe Bahá’í (contemplada por Bahá’u’lláh, 1817-1892) está siendo una de las religiones mundiales o universales en el siglo XXI. Por el momento, más de cinco millones de personas esparcidas por todas las naciones, etnias y clases sociales.

Tuve la ocasión, a finales de enero del presente año, participar en una reunión de bahais para explicarnos la situación de sus seguidores en Irán. Allí padecen auténtica persecución, Tienen, hoy en día, juicios penales por no considerarse ni islamitas ni de otras religiones contempladas oficialmente sino de la nueva fe o religión; muchos bahais están encarcelados y condenados a muerte. Auténtica persecución sólo por tener fe en el hombre de acuerdo con la revelación que Bahá’u’alláh expone y supera las demás. Viví una reunión de respecto, de estimación, de preocupación por todos aquellos que intentan no quedarse en palabras sino vivir de acuerdo a unas creencias abiertas.

El lenguaje religioso de estas personas es admirable ya que no da palabras vacías sino que son expresión de su vida y del respeto a la diversidad de los demás, como lo hacen todos los núcleos vitales de toda religo, que es un núcleo único de Totalidad.

Pues bien, si trabajamos o pensamos en la palabra fe, sinónima de confianza, todo ser humano al nacer sólo puede crecer y desarrollarse si tiene fe o confianza en aquellos que lo rodean y lo han empañado. La confianza se recibe y se vive por ósmosis.

La confianza o la fe es intrínseca al estado mental o existencial del ser humano. Si no hay, no hay crecimiento individual ni familiar ni comunitario. Todo es permanecer, entonces, en etapas primarias de destrucción, corrupción, envidia, venganza y muerte

Ahora bien, esta confianza se debe sustentar en la profundidad que el ser humano vive y tiene que ser consciente de ello. Una profundidad que es un nivel de consciencia sutil que es preciso cultivar, conrear, educar, levantar junto con el silencio hablante. Todo ser humano nace con él, pero todos deben buscarlo después. Una dimensión necesaria pero de gratuidad en la existencia del Ser Humano. La fe o la confianza es terriblemente humana, fuertemente humana, indispensablemente humana. Ahora bien, es preciso trabajarla contra viento y marea. Ir contra corriente.

La psicología transpersonal (más allá de la persona a través de la persona) que partiendo de la situación prepersonal, pasando por la personal, nos conduce más allá del ego consciente, identificado consigo mismo como totalidad, para poder percibir, captar, sentir esta realidad vital que todo ser humano tiene que poder vivir para desarrollarse íntegramente. .

Esta es, me atrevo a decir, la nueva situación de un paradigma nuevo donde la universalidad o globalización no puede ser presentada por sistemas de creencias religiosos, fruto del tiempo y de la historia, sino por una nueva confianza en el Ser Humano partiendo de su propio y auténtico conocimiento pero no de superficie sino de profundidad. Realidad no nueva sino tan vieja como la Historia de la Humanidad. .

No en vano Freud (1856-1939) dejó expresado por escrito en agosto de 1938: Mística, la oscura percepción fuera del ámbito del yo y del ello. Ciertamente, son términos psicoanalíticos que nos reenvían más allá del mundo consciente e inconsciente. Tema que desde el psicoanálisis en diálogo con las diversas místicas se expresa en el nuevo libro “Religión y psicoanálisis en el siglo XXI. Confrontación o colaboración. (Herder, 2010).

Nos estamos encontrando ante una nueva antropología que al ser integral considera todas las dimensiones imprescindibles que el ser humano tiene. Vivencia que se puede hacer des de la Bahaí, desde la buena nueva de Jesús de Nazaret, desde Confucio o de un Buda porque todos han querido beber y ver la profundidad sincera de todo ser humano. Una unión o fusión con la Totalidad, el Absoluto que no tiene palabra ni nombre, pero no confusión puesto que entonces sería psicótico o de locos.

El ateismo o teísmo, el agnosticismo o gnosticismo, la indiferencia si no tienen en cuenta la totalidad real y concreta de la dignidad humana, conducirán a exclusiones, a fanatismos, a fundamentalismos, a inclusismos, tal como lo lleva toda visión parcial de la realidad humana. ¿O no es lo que ha traído la crisis económica que no es tal sino por no tener en cuenta la auténtica y verdadera globalización?

O el ser humano tiene en cuenta su profundidad y así tendrá en cuenta la dignidad de todo ser humano. O continuará siendo un depredador duro y vengativo hacia la destrucción del planeta. Todo ser humano tiene la posibilidad de vivir la calidad humana profunda. Y esta profundidad no se soporta cuando deviene instancia crítica como la fe de los Bahais.

sábado, 12 de diciembre de 2009

NAVIDAD TRANSFORMANTE


Navidad hace resurgir todos los tópicos que se repiten cada año. Pero no creo que los deba repetir. Son muy conocidos por todos.
Por mi parte, quisiera no caer en otro tópico que se quede en la superficialidad, es decir, en la superficie o en la ligereza. Navidad es realmente importante. Es la celebración de un evento de la Naturaleza que implica la profundidad o la interioridad de todo ser humano de cualquier cultura, etnia y clase social.
El solsticio de inverno con la noche más larga y el día más corto hace que la luz vuelva a aparecer poco a poco. Constante, sin prisa. Pero que genera fe y confianza en el futuro. La Luz del sol vuelve. Es un hecho de la naturaleza. Constatado por muchas generaciones. De aquí han brotado muchos mitos, muchos símbolos como cuentos y leyendas. .
El ser humano tiene en la realidad que lo envuelve un doble acceso para conectar con ella. Noche y día. Oscuro y claro. Necesidades y Gratuidad. Y ese doble acceso es el que se celebra por Navidad o en el solsticio de invierno
Un acceso a la realidad de la oscuridad, para satisfacer las necesidades básicas, de autoconservación en beneficio de la especie. Por tanto, un valor de relación social. De aquí los regalos, el buen comer, la fiesta, el folclore, los ágapes familiares. Como el gozo y la alegría de los que están, como la tristeza y la nostalgia de lo que no están. Todo muy natural y necesario para la vida del día a día.
Pero, por desgracia, también el ser humano como depredador, abusa, no pone límites. No hace caso de la Naturaleza corporal. La corporalidad tiene sus límites, sus leyes y sus normas. Saltárselas, como tantas veces se hace, lleva sin duda a consecuencias nefastas de muerte o inaptitud corporal. Sólo es preciso ver el mapa mundial de enfermedades físicas producidas por el ser humano: obesidades, ataques de corazón, cefaleas y otras en el terreno psicosomático.
Como también en estos accesos a la realidad, de la oscuridad, tendría que poder satisfacer las necesidades emocionales, de sentimientos. Y los estados de ánimo también tienen sus leyes, sus normas. El ser humano necesita ser amado y amar. Sino no vive ni deja vivir. La libertad del amor lleva al respeto, a la delicadeza, al compromiso. Dicho de otra forma, actuar sin límites emocionales, con prepotencia, como “dios” sin serlo, es el mismo quien se castiga. Le precisa el calor del hogar, la ternura del afecto y la palabra amorosa.
Pero, también la palabra destruye como la del odio, de la envidia, del rencor. La depredación emocional genera el mal trato, la falta de respeto a la subjetividad del otro. Sólo hay que contemplar la prensa y la pantalla pequeña: agresividad y violencia verbales. Y, por desgracia, en lugares o instituciones, sean de la clase que sean, donde no tendría que estar, pero está. Una mirada desde la psicología de lo profundo también clarifica estos aspectos oscuros de la persona como de las instituciones.
Y así, en nombre de la Luz se han cometido y se cometen muchas muertes físicas como psíquicas. ¡No se puede dejar de contemplar tanta depravación o cinismo! Es el yo o el ego quien lo realiza, programa desde la oscuridad. Está centrado en si mismo: egocentrado. Egoísmo puro, sistema donde el ego es el centro. La psicología profunda puede ayudar a detectar las raíces y limpiar de zarzales este egoísmo o egocentrismo.
Así y todo, el ser humano sabe que tiene, aunque a veces inconcientemente, otro acceso a la Realidad. Un acceso gracias a la Palabra. El símbolo es un indicador como el de de Colón indica donde está América, pero el dedo no es América. Una realidad que esta en el fondo de todo corazón humano, de la vida. Una Realidad que envuelve, que es totalmente necesaria, pero no es pragmática. No satisface necesidades primarias. No resuelve problemas ni presenta soluciones. Pero es Luz y es Claridad. Es Comprensión. Es Amor. Es Compasión. Es calidad de vida. Es Palabra.
Pero cada una de estas palabras dichas son símbolos, indican o apuntan a esta Realidad que se vive, pero no se puede pronunciar, pero tenemos que hacerlo para darla a conocer. Pero al decirla, ya no es ella, la Realidad. De aquí el peligro de defender sólo la palabra como si fuera la Realidad Gratuita.
Esto se encuentra y anida en el fondo de todo corazón humano. No está a fuera. Como la oscuridad no está fuera de la luz ni la luz está fuera de la oscuridad. Es una sola realidad. En la oscuridad se busca satisfacer las necesidades para no verlas bajo la Luz y mantener la depredación. La Luz proporciona otros caminos, otros valores, otras axiologías o escalas de valor. Es la Razón fundante del Ser humano que tiene que crear, buscar, resolver las respuestas a los problemas, a los conflictos. La Razón envuelta no sólo de oscuridad sino básicamente de Luz. El día es luminoso y oscuro.
Toda persona tiene esa Luz, pero es preciso abrir el interruptor. Es preciso explicitarla. Conviene ser consciente. Por eso, Navidad es transformante de forma dinámica y continua. No por sólo un día o momento, La Luz ilumina siempre. Como la oscuridad obscurece siempre.
Navidad o el nacimiento de cada ser humano es ahora-y-aquí, pero siempre. Como el solsticio aunque sea el día más curto no por eso deja de haber luz. Siempre está hasta el otro solsticio de verano donde habrá más luz que oscuridad o noche.
Luz y oscuridad están siempre. Pero, la oscuridad o la depredación pueden ensombrecer la luz que es siempre la creación, el respecto al otro.
Pero, sin olvida nunca que la Luz está en todos. Nadie tiene el dominio o el poder o la exclusiva o el control. Sino habría fanatismos, ideologías, integrismos, exclusiones en lugar de amor, comunidad, crecimiento para todos.
Y esta Luz se ve, se contempla en personas que lo han manifestado y manifiestan. Son los grandes Maestros de cada cultura, Y Occidente tiene el suyo, su nombre es Jesús, el de Nazaret. Una persona que vivió esta dimensión gratuita en plenitud para comunicárnosla o anunciarnos que también nosotros la podemos vivir. Y no dudó en exclamar, por su consciencia plena de esta dimensión de gratuidad: Soy la Luz.
Por eso Navidad o el nacimiento de cada uno en el día a día, en el aquí-y-ahora, es transformante. Generador de Vida.
Pero para nacer es preciso pasar por el dolor del parto. Por el dolor del desprendimiento. Por el dolor del sufrimiento. Por el dolor de la limitación. Dejar de ser centrados en nuestro “ego”, para centrarnos en esta Realidad Gratuita, que no hace perder las funciones o responsabilidades del ego sino, todo lo contrario, las potencia, las fortalece. Las hace más maduras, por tanto, más humanas, más trabajadas.
El gran valor profundo de esta dimensión específica y únicamente humana es la calidad que hace que cada ser humano sea completamente humano. No depredador incontrolado y al mismo tiempo lleno de la Totalidad. Un ego-descentrado donde él no es el centro de si mismo o ego-centrado, sino que las funciones del ego en relación con los demás sin olvidarse sanamente de sí, ya que la Luz le hace ver y vivir la realidad con otros ojos, le lleva a la Confianza y Fe de la vida en la Vida.
Feliz Navidad transformante!!




Nadal fa ressorgir tots els tòpics que es repeteixen cada any. Però no crec que els hagi de repetir. Són ben prou coneguts per tothom.
Per la meva part voldria no caure en un altre tòpic que es quedi en la superficialitat, és a dir, en la superfície o en la lleugeresa. Nadal és realment important. És la celebració d’un esdeveniment de la Natura que implica la pregonesa o la interioritat de tot ésser humà de qualsevulla cultura, ètnia i classe social.
El solstici d’hivern, amb la nit més llarga i el dia més curt fa que la llum torni a aparèixer paulatinament. Constant, sense pressa. Però que genera fe i confiança en l’esdevenidor. La Llum del sol torna. És un fet de la naturalesa. Constatat per moltes generacions. D’aquí ha brollat molt de mites, molt de símbols com contes i llegendes.
L’ésser humà té en la realitat que l’està embolcallant un doble accés per arribar-hi. Nit i dia. Obscur i clar. Necessitats i Gratuïtat. I aquest doble accés és el que se celebra per Nadal o en el Solstici d’hivern.
Un accés a la realitat de la foscor, per satisfer les necessitats bàsiques, d’autoconservació en benefici de l’espècie. Per tant, un valor de relació social. D’aquí els regals, els bons menjars, la festa, el folklore, els àpats familiars. Com la joia i alegria dels que hi són, com la tristor i la nostàlgia dels que no hi són. Tot ben natural i necessari per la vida del dia a dia.
Però malauradament, també l’ésser humà com a depredador, n’abusa, no posa límits. No fa cas de la Natura corporal. La corporalitat té els seus límits, les seves lleis i les seves normes. Saltar-se-les, com tantes vegades es fa, porta a vegades i sens dubte a conseqüències nefastes de mort o ineptitud corporal. Cal veure el mapa mundial de malalties físiques produïdes per l’ésser humà: obesitats, atacs de cor, cefalees, i tantes d’altres en el terreny psicosomàtic.
Com també en aquests accés a la realitat, de la foscor, hauria de poder satisfer les necessitats emocionals, de sentiments. Els estats d’ànim també tenen les seves lleis, les seves normes. L’ésser humà li cal estimar i ser estimat. Sinó no viu ni deixa viure. La llibertat de l’amor porta al respecte, a la delicadesa, al compromís. Dit altrament, actuar sense límits emocionals, amb prepotència, com “déu” sense ser-ho, és ell mateix que es castiga. Li cal el caliu de la llar, la tendresa de l’afecte i la paraula amorosa.
Però, també la paraula destrueix com la de d’odi, de l’enveja, de la rancúnia. La depredació emocional genera el mal tractament, la manca de respecte a la subjectivitat de l’altre. Cal veure la premsa i la pantalla petita: agressivitat i violència verbals. I, malauradament, en llocs o institucions, de la mena que siguin, on no hi hauria de ser, però hi és. Una mirada des de la psicologia d’allò profund també clarifica aquests aspectes foscors de la persona com de les institucions.
I així en nom de la Llum s’han comés i es cometen morts físiques com psíquiques. Més depravació o cinisme no es pot deixar de contemplar i qüestionar!. És l’ego que fa, programa des de la foscor. Està centrat en si mateix: egocentrat: egoisme pur. Sistema on ell és el centre. La psicologia profunda permet detectar arrels i netejar de bardisses aquest egoisme o egocentrisme .
Així i tot, l’ésser humà sap que té, per bé que a vegades inconscientment, un altre accés a la Realitat. Un accés gracies a la Paraula. El símbol és un indicador com el dit de Colon indica on és Amèrica, però el dit no és Amèrica. Una realitat que és en el fons de tot cor humà, de la vida. Una Realitat que embolcalla, que és totalment necessària però no és pragmàtica. No satisfà necessitats primàries. No resolt problemes ni presenta solucions. Però és Llum, és Claror. És Comprensió. És Amor. És Compassió. És Paraula.
Però cada una d’aquestes paraules dites són símbols, indiquen o apunten a aquesta Realitat que es viu, però no es pot pronunciar, però l’hem de dir per donar-ho a conèixer. Però en dir-ho, ja no és ella, la Realitat. D’aquí el perill de defensar només la paraula com si fos la Realitat Gratuïta.
Això és troba i nida en el fons de tot cor humà. No és a fora. Com la foscor no és a fora de la llum ni la llum és a fora de la foscor. És tota una sola realitat. En la foscor se cerca satisfer les necessitats per no veure-les sota la Llum i mantenir la depredació. La Llum dóna altres camins, altres valors, altres axiologies o escales de valors. És la Raó fundant de l’Ésser humà que ha de crear, cercar, resoldre les respostes als problemes, als conflictes. La Raó embolcallada no únicament de foscor sinó bàsicament de Llum. El dia és lluminós i fosc.
Tothom té aquesta Llum, però cal obrir l’interruptor de l’energia. Cal fer-la explícita. Cal ésser-ne conscient. Per això, Nadal és transformant de forma dinàmica i contínua. No de un sol dia o moment. La Llum il·lumina sempre. Com la foscor enfosqueix sempre.
Nadal o el naixement de cada ésser humà és ara-i-aquí, però sempre. Com el solstici per bé que és el dia més curt, no per això deixa d’haver-hi llum. Sempre hi és fins l’altra solstici d’estiu on hi ha més llum que foscor o nit.
Llum i foscor hi són sempre. Però, la foscor o la depredació poden enfosquir la llum qui es sempre, la creació, el respecte a l’altre.
Però, sense mai oblidar que la Llum hi és en tots. Ningú en té el domini o el poder o l’exclusiva o el control. Sinó hi haurà fanatismes, ideologies, integrismes, exclusions en lloc d’amor, comunitat, creixement progressiu per a tots.
I aquesta Llum es veu, es contempla en persones que ho han manifestat i manifesten. Són els grans Mestres de cada cultura. I Occident en té un. El seu nom és Jesús, el de Natzaret. Una persona que va viure aquesta dimensió gratuïta en plenitud per tal de comunicar-nos-ho o anunciar-nos que també nosaltres la podem viure. I no va dubtar en exclamar, per la seva plena consciència d’aquesta dimensió de gratuïtat: Sóc la Llum.
Per això Nadal o el naixement de cadascú en el dia a dia, en l’aquí-i.ara, és transformant. Generador de Vida.
Però per néixer cal passar pel dolor del part. Pel dolor del despreniment. Pel dolor del patiment. Pel dolor de la limitació. De deixar-nos estar centrats en el nostre “ego”, per centrar-nos en aquesta Realitat Gratuïta, que no fa perdre les funcions o responsabilitats de l’ego sinó, ans tot el contrari, les potencia, les enforteix. Les fa més madures, per tant, més humanes, més treballades.
El gran valor profund d’aquesta dimensió específica i únicament humana és la qualitat que fa que cada ésser humà sigui completament humà. No depredador incontrolat i alhora ple de la Totalitat. Un ego-descentrat on ell no és el centre de si mateix o ego-centrat, sinó que les funcions de l’ego en relació amb els altres sense oblidar-se sanament de si, ja que la Llum el fa veure i viure la realitat amb uns altres ulls, el porta a la Confiança i Fe de la vida en la Vida.
Bon Nadal transformant!!!



Moltes gracies Jaume,,una forte abraçada.

domingo, 18 de octubre de 2009

EL HOMBRE DE LA VERDAD






















Tenemos un juego de palabras que tiene el nombre de quiasmo en literatura. Pues bien, el artículo de hoy intentaré elaborar uno y tanto el lector como la lectora sería conveniente que lo acabasen. El quiasmo no será disyuntivo, una cosa o la otra. El juego de palabras nos hace reflexionar que las dos frases aunque diferentes no llevan al mismo lugar de profundidad, de interioridad del ser humano. Son precisas las dos frases dado que lo que se quiere indagar es sobre la verdad. Una no es suficiente puesto que las dos son la dos caras de la misma moneda, inseparables.

Efectivamente, el hombre de la verdad, el hombre que siente y vive la verdad. El problema se encuentra en la palabra verdad. Para diferenciar el contenido, diría que una es en minúscula, la verdad que cada hombre se hace, se cree, se imagina. El hombre de la verdad. En el fondo esta verdad para que tenga peso va a depender de qué hombre la manifiesta, la expresa. El testimonio va a ser esencial.

La otra Verdad, en mayúscula. Aquella Verdad que cada persona tiene, posee en su profundidad interior. Podríamos indicarlo con el término esencia. La Verdad que es válida para todos. La Verdad del hombre, lo que lo constituye. Es una Verdad vivida, vivenciada.
Ahora bien, la persona que conjuga ambas verdad, que es un Maestro, no impone sino que expone. No dirige sino que indica. No habla ni escribe sino que vive y hace. Hay toda una coherencia en él. Todos tienen en su interior este Maestro. Sólo es preciso despertarlo.

En el siglo XXI es muy posible tener en cuenta estos grandes Maestros, pero sabiendo al mismo tiempo que cada época tiene sus propios Maestros. Difícil de ver porque son coetáneos nuestros, coincidimos en el tiempo y en el espacio. El tiempo permite tomar distancia y constatar quienes han sido estos Maestros. Tenemos muchas resistencias interiores para aceptar que alguien, otro ser humano, nos pueda indicar la Verdad del hombre.

La Verdad del hombre. Lo que hace que el hombre sea hombre, es decir, que el ser humano devenga lo que es. Una Verdad que no viene caída del cielo, ni indicada por nada del otro mundo. Esta Verdad del hombre es aquella que sale del fondo del hombre de la verdad cuando es capaz de escucharse silenciosamente su interior.

Por eso, como indicaba antes, ¿el hombre de la verdad o la Verdad del Hombre? No hay una alternativa sino las dos deben ir juntas para que haya un compromiso y una coherencia de vida. Ciertamente con todas las limitaciones, defectos de estructura de la personalidad de cada sujeto puesto que es un sujeto de necesidades




Pero la Verdad, con mayúscula, es por otra parte, una búsqueda no de estar en este mundo sino de ser del mundo. No hay una dualidad de aquí o allá sino que todo es ahora-y-aquí. Ciertamente que la vorágine de nuestra sociedad de la informática. De la innovación, del conocimiento técnico no permite ver qué es esta Verdad, el Ser del ser humano sino todo lo contrario. Para el hombre de la nueva sociedad, hacer es ser. Trabajar es ser. Ir de prisa es ser. Tener es ser. Sin abandonar el aspecto depredador, llevado de forma sutil y sofisticado, que también está en la base de toda criatura biológica. Además, no hay tiempo para nada puesto que es la gran búsqueda fuera de uno mismo, de aquello que se tiene y se es dentro del ser humano.

Entonces, en esta situación de estrés, de agotamiento, de competitividad, de prepotencia, de preponderancia, de egocentrismo, de tantas cosas en el ego, el gran yo hinchado, en el fondo un profundo narcisismo, enamorado de si mismo, la Verdad del hombre se mantiene, pero escondida. Y surgen, entonces, los hombres de la verdad. Unidimensional.

El problema importante que emerge es que la palabra Verdad, con mayúscula, es como una caja. ¿Qué hay dentro? Aquí s encuentra la paradoja. El silencio interior será quien nos lleve a saber vitalmente qué hay dentro de esta palabra, Verdad. La vivencia silenciosa y llena no es posible formular. Y si se hace es reductora. De aquí la dificultad de expresar en palabras la Verdad del hombre. .

Por el contrario, el hombre de la verdad nos dirá qué hay. A nosotros nos tocará expurgar, discernir, interpretar qué clase de verdad quiere que escuchemos. También esta escucha va a depender de nuestro silencio interior. ¿Qué captamos, cómo resuena?

Ciertamente, ahora, el lector como la lectora, debiera continuar no tanto la reflexión sino dejar que resuene este quiasmo en su interior y permitir que no sea un enigma sino una paradoja.

El enigma es resolver un problema, encontrar una solución haciendo uso de la razón, como la esfinge de Delfos en el saber que quiere decir “Conocerte a ti mismo”. Modelo del mundo occidental.
La paradoja interpela, descoloca, obliga a resolver la contradicción, que ha removido nuestro interior, como lo hace el mundo Oriental.

Una frase del gran científico Alberto Einstein no puede ayudar en nuestra búsqueda e iluminarnos: El que no posee el don de maravillarse ni de entusiasmarse mejor sería estar muerto porque sus ojos están cerrados.


Moltes gracies Jaume y una abraçada.